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Filtraciones en cubierta: por qué aparecen y qué se hace

De los cinco puntos por donde falla una cubierta, cuatro son de diseño o de mantenimiento y solo el quinto es el impermeabilizante. Casi todas las cotizaciones proponen cambiar el quinto. Por eso la gotera vuelve.

Gustavo Mejía Martínez16 min de lectura

Casi todas las reparaciones de cubierta que he visto fallar fallaron por la misma razón: se repararon donde estaba la mancha. La mancha es el final del recorrido del agua, no el principio.

Y hay un sesgo de mercado que agrava el problema. Quien cotiza una cubierta suele vender impermeabilizante, así que la solución que propone es impermeabilizar. En la mayoría de los casos que he visto, el impermeabilizante no era el problema.

El orden en que falla una cubierta

Sección esquemática, no a escala. El orden es criterio del estudio a partir de obra propia, no una estadística publicada.
PuntoPor qué fallaQué lo delata
1 · Remate y encuentro con el muroEs una transición: el plano horizontal se vuelve vertical y el material tiene que subir y quedar anclado arribaLa mancha aparece en el borde del cielo raso, pegada al muro, no en el centro del cuarto
2 · Pendiente y empozamientoLa pendiente ejecutada no es la del plano, o la losa flechó y creó una contrapendienteQueda un charco después de la lluvia y tarda días en irse. Se ve el cerco de suciedad
3 · Desagüe obstruidoHojas, tierra y arena. Y casi nunca hay rebosadero, así que el agua sube en vez de salirLa cubierta entera se vuelve una piscina cuando llueve fuerte
4 · Junta de dilataciónEl edificio se mueve y la junta tiene que moverse con él. Un sellado rígido se rompe en la primera dilataciónLa gotera sigue una línea recta larga, no un punto
5 · Perforación posteriorAlguien ancló un tanque, una antena, una baranda o un equipo, y taladró la impermeabilizaciónLa mancha aparece meses después de una obra menor en la terraza
La lámina o el mantoLlega al final de su vida útil, o se aplicó sobre superficie sucia, húmeda o mal imprimadaAmpollas, arrugas, bordes despegados, el material quebradizo al doblarlo
Los cinco primeros son de diseño, de ejecución o de mantenimiento. Solo el último es del material.

1 · El remate: donde el agua sube por detrás

El punto más frágil de cualquier cubierta plana no está en el plano horizontal: está donde ese plano se acaba. La impermeabilización tiene que subir por el muro o el antepecho una altura suficiente, quedar mecánicamente fijada arriba y rematada de modo que el agua que baje por el muro no pueda meterse por detrás de ella.

Los tres modos de fallar son siempre los mismos. El material sube poco y el agua lo supera cuando se empoza. Sube pero no se fija, y se despega con el sol. O se fija y se sella con un producto que envejece antes que el resto y nadie vuelve a mirar.

2 · Pendiente: el defecto que no se ve hasta que llueve

Una cubierta plana no es plana. Tiene que tener pendiente hacia los desagües, y esa pendiente se ejecuta con un relleno que se llama torta de pendientes. Es una partida barata que se recorta cuando el presupuesto aprieta, y el recorte no se nota el día de la entrega.

Hay además un fenómeno que sorprende a los propietarios y no a los estructurales: la losa flecha con el tiempo. Una losa que quedó bien puede desarrollar una contrapendiente años después, por deformación diferida del concreto. La pendiente de diseño era correcta y aun así hoy hay un charco.

Por qué importa el charco, aunque la lámina esté sana: el agua quieta encuentra cualquier defecto que el agua que corre no encuentra, la radiación ultravioleta y el ciclo mojado-seco degradan el material mucho más rápido en la zona empozada, y el peso del agua acumulada carga la losa justo donde ya estaba flechando.

3 · Desagües: la partida de mantenimiento que nadie ejecuta

Es el problema más fácil de resolver y el más frecuente. Un desagüe de cubierta se llena de hojas, de tierra arrastrada y de arena de la propia degradación del acabado. Nadie lo mira porque está arriba.

Lo que convierte una obstrucción en un daño mayor es la ausencia de rebosadero: una salida de emergencia por el antepecho, más alta que el desagüe normal y más baja que el borde. Sin ella, un desagüe tapado convierte la cubierta en un estanque, y entonces pasan dos cosas a la vez. El agua supera la altura del remate y entra por arriba de la impermeabilización, que es el punto por donde ninguna lámina protege. Y la carga de agua sobre la losa crece con cada centímetro.

4 · Juntas: lo que se mueve tiene que poder moverse

Una junta de dilatación existe porque el edificio cambia de tamaño con la temperatura. En cubierta el problema se agrava, porque es la superficie que más oscila: al mediodía el material puede estar muchísimo más caliente que el aire, y de madrugada mucho más frío.

La consecuencia práctica es la que casi siempre se ignora: una junta no se sella, se resuelve. Rellenarla con un material rígido garantiza que se rompa, casi siempre justo al lado del relleno. Es la misma lógica que hace inútil rellenar con mortero rígido una fisura que sigue viva, y que está explicada en fisuras en muros.

Cómo se reconoce desde abajo: la filtración de una junta produce una mancha alargada y recta, que puede cruzar varios ambientes siguiendo una línea. Una mancha redonda casi nunca es una junta.

5 · Perforaciones: el daño que llega después de la obra

Este es el que más rabia da, porque la cubierta estaba bien. Alguien sube a instalar un tanque, una antena, un calentador solar, una baranda o el anclaje de una línea de vida, y taladra. Cada anclaje es un agujero en la impermeabilización.

La pista temporal es inequívoca y hay que preguntarla siempre: si la gotera apareció en los meses siguientes a una obra menor en la terraza, no busque en otro lado. Y si el edificio está en garantía, una perforación posterior hecha por un tercero es exactamente el tipo de hecho que la deja sin efecto.

Y por último, la lámina

Cuando de verdad el problema es el material, suele ser por una de tres razones, y solo una tiene que ver con su calidad.

  1. Llegó al final de su vida útil. Todos los sistemas la tienen y ninguno es permanente. Un manto que se quiebra al doblarlo, un acabado que se pulveriza al pisarlo o una superficie que perdió su protección contra el sol están avisando.
  2. Se aplicó mal. Sobre superficie sucia, húmeda, sin imprimante o con traslapos insuficientes. Es la causa más común de un sistema nuevo que falla en el primer año, y se reconoce porque falla en los bordes y en los traslapos, no en el centro de los paños.
  3. Es el sistema equivocado para ese uso. Una cubierta transitable, una terraza con jardinera o una que soporta equipos no admite lo mismo que una cubierta a la que nadie sube.
SistemaDónde tiene sentidoPor dónde falla primero
Manto asfálticoCubiertas planas no transitables, y transitables con protección encimaTraslapos y remates. El sol lo degrada si queda expuesto sin protección
Membrana sintética en láminaSuperficies grandes y continuasLas uniones y los encuentros con elementos que la perforan
Impermeabilizante líquidoGeometrías complicadas, muchos encuentros y perforacionesEl espesor: se aplica menos del especificado y no se ve
Teja, en cubierta inclinadaPendientes altas, donde el agua no se detieneTraslapos insuficientes, y sobre todo los remates contra muros y las limahoyas
Criterio del estudio. No es una comparación de desempeño medida: es dónde se ha visto fallar cada uno.

Dónde aparece la mancha no es dónde entra el agua

Es la regla que más reparaciones inútiles evita. Entre el punto de entrada y el punto donde gotea, el agua recorre la cara superior de la losa, la busca una fisura o una perforación de instalación, y baja por donde encuentra. Ese recorrido puede tener varios metros y casi nunca es vertical.

Cómo se acota el punto de entrada, en orden de costo:

  1. Preguntar cuándo aparece. Si aparece con cualquier lluvia, es entrada directa. Si solo con lluvias largas y de viento, sospeche del remate o de la fachada. Si aparece sin que llueva, no es una filtración de cubierta y hay que buscar una fuga o condensación.
  2. Mirar la forma de la mancha. Pegada al muro, remate. Alargada y recta, junta. Redonda y aislada, lámina o perforación. Difusa y extendida, empozamiento.
  3. Subir y mirar después de la lluvia, no antes. El charco que queda es el dato. Sin lluvia reciente, se moja la zona con manguera por sectores y se espera.
  4. Prueba de estanqueidad por zonas. Se tapan los desagües, se inunda un sector acotado y se observa desde abajo. Es lenta, es la que de verdad prueba, y hay que hacerla con criterio: una losa cargada de agua es una losa cargada.
  5. Termografía, cuando el edificio es grande o el acceso es malo. Detecta diferencias de temperatura por humedad retenida. No ve agua: ve el efecto térmico del agua, y hay que saber leerla.

Por qué aquí no hay una norma que citar

Habrá notado que hasta ahora no he citado ninguna norma técnica. No es un descuido y creo que merece explicación, porque es información útil por sí sola.

Busqué qué norma técnica colombiana aplica de verdad a la impermeabilización de cubiertas. No pude leer literalmente el título de ninguna. El catálogo del organismo que las emite no es consultable de forma pública y directa, y los números que circulan por internet vienen de listados de terceros que no se pueden comprobar contra la fuente.

Lo que sí se puede afirmar, y es lo que gobierna en la práctica: lo que manda en una cubierta es la especificación técnica del fabricante del sistema y la garantía escrita de quien lo aplica. Ahí están el espesor, el imprimante, la preparación de la superficie, el traslapo, la altura del remate y las condiciones de aplicación. Y ahí es donde hay que exigir, porque es lo que se puede leer, comparar y reclamar.

Tres cosas que conviene pedir por escrito antes de contratar: la ficha técnica del sistema completo —no del producto suelto—, la garantía con su plazo y sus exclusiones, y el registro fotográfico de la preparación de la superficie. La tercera es la que nadie pide y la que decide si el sistema va a durar.

Si el edificio es nuevo: qué cubre la garantía y qué no

Aquí hay un hallazgo que cambia la conversación con el constructor, y sale de leer los tres textos completos en vez de repetir lo que se dice: ninguna de las tres fuentes de garantía menciona la palabra filtración.

FuenteQué cubre exactamenteCuánto dura
Código Civil, art. 2060 num. 3Que el edificio perezca o amenace ruina, en todo o parte, por vicio de la construcción, del suelo o de los materialesDiez años desde la entrega
Ley 1480 de 2011, art. 8La estabilidad de la obra. Y aparte, los acabadosDiez años la estabilidad; un año los acabados
Ley 1796 de 2016, art. 8Los perjuicios patrimoniales, cuando se presente alguna de las situaciones del num. 3 del art. 2060 del Código CivilDiez años desde la Certificación Técnica de Ocupación
La Ley 1796 no modificó el artículo 2060: lo remite. Y aplica a proyectos de cinco o más unidades habitacionales destinadas a terceros.

Léalo despacio, porque la consecuencia es incómoda. Una gotera no es, por sí sola, que el edificio perezca o amenace ruina. Puede llegar a serlo si el agua corroe el refuerzo de la losa durante años o si compromete la estabilidad, pero eso hay que demostrarlo, no suponerlo. Y si se la trata como acabado, el plazo no es de diez años: es de uno.

Un detalle del Código Civil que sí es tajante y casi nadie invoca: el recibo que otorga el dueño al terminar la obra solo significa que la aprueba como exteriormente ajustada al plan y a las reglas del arte, y no exime al constructor de esa responsabilidad. Haber firmado la entrega no cierra nada.

Cómo funciona la Certificación Técnica de Ocupación, desde cuándo corren los diez años y a qué proyectos alcanza está explicado en fisuras en muros. No lo repito.

En propiedad horizontal: quién paga la gotera

La cubierta es bien común esencial. El artículo 3 de la Ley 675 de 2001 lo dice con esas palabras: son bienes comunes esenciales, entre otros, «las fachadas y los techos o losas que sirven de cubiertas a cualquier nivel». Aunque el daño se vea dentro de su apartamento, el origen es de la copropiedad.

Pero hay un segundo régimen que casi nunca se aplica bien, y es justamente donde más goteras hay: la terraza.

El artículo 22 de la misma ley crea los bienes comunes de uso exclusivo, y nombra expresamente «terrazas, cubiertas, patios interiores y retiros» como asignables de manera exclusiva al propietario que por su localización pueda disfrutarlos. Siguen siendo bien común. Cambia quién los usa, y con eso cambia quién paga qué.

Qué es el gastoQuién lo asume
Deterioro causado por culpa de quien tiene el uso exclusivoQuien tiene el uso exclusivo
Reparaciones locativas por el desgaste del uso legítimo y el paso del tiempoQuien tiene el uso exclusivo
Mejoras necesarias que no caben en lo anteriorExpensas comunes de la copropiedad
El daño del que deba responder el constructorEl constructor
Ley 675 de 2001, art. 23, numeral 3 y parágrafo 1.

Qué autoriza la asamblea, con qué mayorías y qué se puede hacer sin pedirle permiso a nadie está en reformar en propiedad horizontal.

Qué no hacer

  • Impermeabilizar encima sin diagnosticar. Es la reparación más vendida y la que más veces falla. Si el problema era la pendiente, el desagüe o el remate, la capa nueva no cambia nada y además tapa la evidencia.
  • Reparar solo donde gotea. El punto de entrada casi nunca está encima de la mancha.
  • Sellar una junta de dilatación con material rígido. Se va a romper. La junta tiene que seguir moviéndose.
  • Aplicar sobre superficie húmeda. Es la causa número uno de ampollas, y el material queda condenado desde el primer día.
  • Cambiar el sistema sin secar el aislante mojado. El agua atrapada sigue ahí y sigue saliendo.
  • Anclar cualquier cosa en la cubierta sin resolver el paso. Cada perforación es una filtración futura si no se remata.
  • Aceptar una garantía verbal. Sin plazo escrito y sin exclusiones escritas, no hay garantía.

En resumen

Antes de pedir una cotización de impermeabilización, suba después de una lluvia y mire tres cosas: si queda agua quieta, si los desagües están libres y si hay rebosadero, y cómo está rematado el encuentro con los muros y antepechos. Esas tres respuestas explican la mayoría de las filtraciones que he visto.

Y mire la forma de la mancha desde abajo antes de subir. Pegada al muro es remate. Alargada y recta es junta. Sin lluvia no es la cubierta, y entonces el problema es otro: eso es lo que trata humedad en muros: distinguir el origen antes de reparar.

Fuentes

  1. Código Civil colombiano, artículo 2060, sobre construcción de edificios por precio único · Congreso de la República de Colombia
  2. Ley 675 de 2001, régimen de propiedad horizontal, artículos 3, 22 y 23 · Congreso de la República de Colombia · 3 de agosto de 2001
  3. Ley 1480 de 2011, estatuto del consumidor, artículos 7 y 8: garantía legal de bienes inmuebles · Congreso de la República de Colombia · 12 de octubre de 2011
  4. Ley 1796 de 2016, protección al comprador de vivienda, artículos 8 y 9 · Congreso de la República de Colombia · 13 de julio de 2016

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