Arquitectura para la primera infancia: cómo se diseña un lugar para niños
Un jardín infantil no es un colegio pequeño. Escala, seguridad sin encierro, luz, superficies y parque: qué piden el MEN, el ICBF y las normas de juego, y por qué sus cifras no coinciden.
Eduardo Mejía Martínez20 min de lectura

En este artículo
- Quién fija las reglas, y por qué no coinciden
- La escala del niño es la del alcance, no la de la maqueta
- Seguridad sin encierro
- Luz y aire, sin deslumbrar ni enfriar
- Materiales y superficies: lo que se toca y lo que se cae
- Juego libre y parque: la superficie bajo el columpio
- Adentro y afuera: el patio como aula
- El espacio como «tercer maestro»
- Si usted va a encargar uno
- Lo que este artículo no afirma
Un jardín infantil no es un colegio pequeño. Quien lo usa mide menos de un metro, pasa buena parte del día en el piso, todavía está aprendiendo a caminar o a subir un escalón, y aprende sobre todo tocando, moviéndose y jugando. Si el edificio se dibuja con la lógica del aula de primaria y después se le bajan los lavamanos, el resultado cumple y no sirve.
Este artículo recorre lo que hay que resolver (la escala, la seguridad, la luz, las superficies, el juego y el parque) con lo que exigen los documentos oficiales colombianos y con un proyecto del estudio como ejemplo. Está escrito para entidades públicas, colegios privados, cajas de compensación y constructoras que van a encargar uno, y también para las familias que quieren saber qué mirar cuando visitan un jardín.
Quién fija las reglas, y por qué no coinciden
El punto de partida es la ley que convirtió la estrategia «De Cero a Siempre» en política de Estado. Su definición de educación inicial es, leída por un arquitecto, un programa de usos:
La educación inicial es un derecho de los niños y niñas menores de seis (6) años de edad. Se concibe como un proceso educativo y pedagógico intencional, permanente y estructurado, a través del cual los niños y las niñas desarrollan su potencial, capacidades y habilidades en el juego, el arte, la literatura y la exploración del medio, contando con la familia como actor central de dicho proceso.
Juego, arte, literatura y exploración del medio: cuatro cosas que necesitan lugar. Lo que la ley no trae son metros cuadrados. Esos están repartidos en tres familias de documentos, escritos por entidades distintas y en años distintos:
- Ministerio de Educación Nacional. La serie de orientaciones para la calidad de la educación inicial, de 2014. La Guía 51, para la modalidad institucional, trae en sus Tablas 6 y 7 las condiciones de seguridad del inmueble y las especificaciones de cada área.
- Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. Sus manuales para los centros de desarrollo infantil que opera o financia. El vigente es el Manual Técnico de la Modalidad Institucional V2, con la Guía Operativa de los CDI V2, adoptados por la Resolución 7990 del 24 de diciembre de 2025. El ICBF tiene además una guía para quien diseña y construye, la GIPI, cuya versión 2 es de 2018.
- La NTC 4595:2025, para el preescolar que funciona dentro de un colegio. Es la norma de diseño escolar, y su cumplimiento es condición de financiación en proyectos con recursos del Ministerio.
Ponga las tres una al lado de la otra y la primera cifra que cualquiera busca, el área de aula por niño, no coincide:
| Documento | Menores de 2 años | De 2 a 5 años |
|---|---|---|
| Guía 51 del MEN (2014), Tabla 7 | Mínimo 2 m² por niño, incluidas cunas y gateo; las cunas, máximo el 50 % del área | 2,0 m² en inmuebles construidos desde 2011; 1,5 m² en los anteriores, con adecuación progresiva hasta 2,0 |
| Manual operativo del ICBF, versión 6 (enero de 2020) | Mínimo 2 m² por niño, incluidas cunas y gateo | 1,2 m² como mínimo |
| NTC 4595:2025, numeral 5.3.1 | No aplica | 2,00 m² por estudiante en el aula de preescolar |
La diferencia no es un error de nadie: son documentos para cosas distintas. Uno fija condiciones de calidad para un servicio, otro opera un programa con su presupuesto, el tercero diseña colegios. Pero la consecuencia para quien encarga el edificio es concreta: el mismo salón de 40 m² sirve a 20 niños con una regla y a 33 con otra. Antes de dibujar, hay que saber cuál de los documentos gobierna su contrato, su convenio o su licencia de funcionamiento. Si el pliego no lo dice, se pregunta por escrito.
La escala del niño es la del alcance, no la de la maqueta
Diseñar a la escala del niño no es encoger un edificio. Es que lo que el niño necesita usar esté a su alcance, para que pueda hacerlo solo, y que lo que no debe tocar no lo esté. Los documentos lo traducen en cifras pequeñas y muy precisas:
- Lavamanos entre 0,45 y 0,55 m de altura desde el piso terminado, uno por cada 20 niños, y una ducha con grifería tipo teléfono a máximo 1,10 m (Guía 51, Tabla 7).
- Un sanitario de línea infantil por cada 20 niños, con baños separados de los de adultos y a máximo 20 m de las áreas educativas. Es la misma distancia y la misma proporción que la NTC 4595 fija para las baterías de preescolar.
- Un baño para niños con movilidad reducida, más amplio, para que quepa el adulto que ayuda.
- El material pedagógico, dentro del área educativa y a disposición de los niños: no en una bodega a la que solo entra el adulto.
- En la sala de los menores de dos años, la GIPI pide muebles organizadores de no más de 120 cm y recuerda algo que cambia el diseño del techo: buena parte del tiempo ese niño está acostado, mirando hacia arriba.
En la propuesta de Los Álamos esa escala es la idea de partida, no un capítulo al final. Las planchas lo dicen así:
Entendemos todos los espacios del jardín como una gran aula de aprendizaje que el niño reconocerá como su propio espacio, dispuesto a su medida y alcance, constituyendo con independencia y seguridad sus experiencias, memorias y capacidad de autorregulación.
Y la traducen en piezas concretas, que la plancha agrupa bajo «el niño en el espacio educativo»: ventanas a la altura visual del niño, lavamanos a tres alturas en los baños del comedor, escaleras con triple barandilla, mesas triangulares que se arman en grupos, bancas perimetrales y una «casa túnel» entre la ludoteca y el comedor. La plancha lo resume en una frase: todos los espacios se diseñaron según la ergonomía del niño, «propendiendo el uso autónomo de la arquitectura».
Seguridad sin encierro
Un jardín tiene que ser seguro, y la forma más barata de hacerlo es también la peor: rejas, puertas cerradas y un patio de cemento. La buena noticia es que los requisitos oficiales son concretos y casi todos se cumplen con diseño, no con encierro. Los de la Guía 51 y la GIPI, en lo que toca al arquitecto:
- Rejas en las que no quepa la cabeza de un niño y que no se puedan escalar. Es una de las condiciones de seguridad del inmueble de la Guía 51.
- Barandas de 1,00 m en escaleras y rampas, hechas con elementos verticales a no más de 6 cm entre sí, y una baranda no escalable de mínimo 1,20 m que impida a los niños llegar a las escaleras sin supervisión de un adulto (GIPI).
- Barandas donde haya un desnivel al que lleguen los niños. La GIPI escribe «0.50 cm o mayor»; por el contexto se lee como medio metro.
- Tomacorrientes a 1,50 m en los espacios que se intervengan, o con tapa protectora donde no; vidrios con película de seguridad; balcones y terrazas con protección.
- Los menores de dos años, en el nivel de acceso y en contacto directo con la ruta de evacuación. Los demás pueden estar hasta un piso por encima o por debajo de la salida más próxima, siempre que se llegue sin escaleras (manual del ICBF, versión 6, que cita como fuente la NTC 6691). La GIPI lo dice desde el diseño: si hay más de un piso, se sube por rampa.
- El área recreativa, delimitada con materiales seguros: la Guía 51 prohíbe expresamente los cercos vivos de plantas espinosas y el alambre de púas.
Lo que esa lista no dice es cómo se protege a un niño sin que el edificio parezca una cárcel. La respuesta de Los Álamos es arquitectónica: las planchas ponen la cocina, los servicios y la administración como un borde urbano que se relaciona con la calle y «amortigua» la actividad de la ciudad, y ubican la ludoteca y el comedor en la esquina, de modo que «protegen y separan el aulario de la alta intensidad del cruce barrial y urbano». El mundo de los niños queda detrás de ese borde, y abierto hacia el parque.
La misma idea aparece en la evacuación. El segundo medio de salida que exige un edificio de dos pisos es aquí una torre de juegos: la escalera de evacuación, con un tobogán al lado. Las planchas lo escriben como principio: «una escalera de evacuación es una torre de juegos».
Luz y aire, sin deslumbrar ni enfriar
Todas las áreas de la Tabla 7 de la Guía 51 (aulas, comedor, baños, administración, lavandería) llevan la misma condición al margen: ventilación e iluminación natural. El manual del ICBF la desarrolla con dos matices que importan en un jardín: ventilación suficiente, pero sin ingreso excesivo de aire que enferme a los niños, y luz natural por ventanas o claraboyas, con la artificial protegida para que no se rompa sobre ellos.
La GIPI es más exigente para la sala de los más pequeños: la ventilación cruzada es «una condición obligada», la luz cenital debe llegar de manera controlada para «proveer luminosidad, sin deslumbrar al niño», las fachadas con aberturas necesitan protección de sol y lluvia, y la altura libre mínima es de 2,50 m. Es lógico: un bebé que pasa horas acostado no puede apartar la cara de una claraboya mal puesta.
En Los Álamos, que está en Bogotá, el problema es el frío más que el calor. Las planchas proponen una marquesina translúcida al oriente con las aulas hacia el sol de la mañana, para ganar calor y luz durante la jornada, y una renovación pasiva de aire que entra por la fachada del primer piso, recorre las aulas del segundo y sale por convección a través del patio.
Materiales y superficies: lo que se toca y lo que se cae
En un jardín casi todo se toca, se muerde o se usa para caerse. Las condiciones oficiales son pocas y claras: piso regular, liso y no resbaloso; en la zona de gateo, acabado antideslizante y de fácil limpieza; muros y techos sin grietas ni goteras; muebles con acabados libres de sustancias tóxicas como el formaldehído (Guía 51). Y en la sala de los menores de dos años, una zona de estimulación con piso que amortigüe la caída del niño que está aprendiendo a moverse (GIPI).
La propuesta de Los Álamos usa mampostería de arcilla, un material de tradición constructiva en Bogotá que envejece bien y se repara con mano de obra local, piso vinílico en rollo, adoquín en el exterior, vidrio laminado en las ventanas y cortinas de telón retardante de llama, que en este edificio no son decoración sino los muros móviles de las aulas.
Juego libre y parque: la superficie bajo el columpio
El juego exterior tiene regla propia. La Guía 51 pide que el espacio recreativo, interno o externo, garantice 2 m² por niño al momento del uso, y permite usarlo por turnos, en grupos de mínimo 15 niños. Si el jardín no tiene área recreativa propia, vale un parque o una ludoteca a no más de 500 m, con medidas de seguridad para el traslado. El manual del ICBF repite los 2 m² y los 500 m, y añade un protocolo de seguridad para la salida y el regreso.
Lo que esos documentos no traen es cómo se diseña un parque infantil seguro. Para eso hay dos normas técnicas colombianas: la NTC 5600, de equipamiento de áreas de juego, y la NTC 5176, de atenuación del impacto de las superficies bajo y alrededor de los juegos. Son documentos de ICONTEC y no se pudieron leer. La fuente abierta que sí las baja a reglas de obra es la especificación de superficies de juego seguras del Instituto Distrital de Recreación y Deporte de Bogotá (IDRD), y lo que sigue es lo que dice el IDRD:
- La superficie se dimensiona juego por juego. El espesor depende de la altura de caída crítica de cada juego, que la da el fabricante en su ficha técnica. El IDRD prohíbe expresamente unificar o promediar los espesores de toda una zona.
- La zona de seguridad crece con la altura. Empieza en 1,50 m alrededor de los componentes con altura de caída de hasta 1,5 m y llega a 2,40 m en los de hasta 3 m, según la NTC 5600-1 de 2018, numeral 4.2.8.2.4, que el IDRD cita.
- Los materiales sueltos tienen su propio límite. Arena, gravilla, corteza o viruta, con 30 cm de profundidad, sirven para alturas de caída de hasta 3 m; el césped natural, para hasta 1 m.
- Ningún mueble dentro de una zona de seguridad. Ni bancas para los acudientes, que van fuera, sobre senderos que no la invadan.
- Caucho y arenero separados al menos 3 m, con una franja de césped que recoja la arena que se arrastra.
- La arena pierde lo que amortigua con la humedad, la intemperie y la falta de mantenimiento. El IDRD recomienda arena de sílice porque se compacta menos.
HIC < 1.000
Criterio de lesión en la cabeza que debe arrojar la prueba de desaceleración de la superficie terminada, medido desde el punto más alto del juego
IDRD, especificación «Superficies de juego seguras V2», 2019, con remisión a la NTC 5176 y a la EN 1177
Esa prueba es la que distingue un parque bien hecho de uno que solo lo parece. Se deja caer un instrumento que imita la cabeza de un niño y se mide la desaceleración; el IDRD la exige al final de la obra, y además un corte o una sonda que demuestre el espesor instalado. El IDRD presenta la NTC 5176 como la correspondiente colombiana de la norma europea EN 1177; esa equivalencia es la del IDRD, y la norma europea tampoco se leyó.
Adentro y afuera: el patio como aula
La edición de 2025 de la NTC 4595 cambió algo que importa mucho en preescolar: la edición de 2020 exigía un área exterior no inferior a la mitad del aula; la de 2025 universaliza el contacto con el exterior para todos los ambientes tipo A, pero sin cifra propia, remitiendo a las áreas libres curriculares del numeral 5.3.6.3. El patio deja de ser lo que sobra del lote y pasa a ser área de programa. El detalle está en qué cambió en la NTC 4595:2025.
Los Álamos lleva esa idea más lejos que la norma. Su centro es un aula-jardín, un patio abierto que conecta todos los niveles y que las planchas describen como «patio comunitario de juegos, cultivos y aprendizaje». Las aulas se abren o se cierran con telones, y las planchas dibujan las combinaciones: aulas individuales, pares de aulas, aulas extendidas o una sola gran aula para todo el jardín. El edificio se organiza en medios niveles unidos por rampas, escaleras y toboganes, y el aulario del nivel −0,75 puede abrirse al parque para actividades con el barrio.
480 m² de aulas · 781,8 m² de extensiones
Doce ambientes de aprendizaje de 40 m², contra las áreas de extensión de los dos pisos, de 351 y 430,8 m². El área construida total es de 2.549,68 m²
Cuadro de áreas de las planchas del concurso, Jardín Infantil Los Álamos, 2022
La proporción dice más que cualquier memoria: el espacio de extensión es más grande que el de las aulas. La apuesta del proyecto no es el salón sino lo que pasa entre los salones.

El espacio como «tercer maestro»
La idea de que el edificio enseña viene de las escuelas de primera infancia de la ciudad de Reggio Emilia, en Italia, y es la que más se repite en arquitectura para niños. Un artículo académico de 2007 la resume así:
La educación suele entenderse como responsabilidad exclusiva de padres y maestros. Reggio Emilia identifica un tercer maestro entre el niño, el maestro y los padres: el ambiente.
Conviene usarla con honestidad. Es una postura pedagógica, no un resultado medido: una revisión de 2021 de cincuenta y un estudios sobre prácticas inspiradas en Reggio concluyó que falta investigación de resultados que respalde su eficacia. Lo que sí puede afirmarse es más modesto y más útil para un arquitecto: si la pedagogía de un jardín se apoya en el juego y la exploración (que es lo que pide la Ley 1804), el edificio tiene que dejar que ocurran, y un pasillo de aulas cerradas no lo deja.
Las planchas de Los Álamos citan otra tradición, el aprendizaje por descubrimiento, y lo dicen en una línea: «la arquitectura plantea un escenario del juego como herramienta didáctica». El vacío en el piso cubierto con malla, la rampa elíptica y la torre de juegos son esa frase construida en dibujo.
Si usted va a encargar uno
- Establezca qué documento gobierna. Guía del MEN, manual vigente del ICBF, NTC 4595 si es preescolar dentro de un colegio, o el estándar que adopte la secretaría de su ciudad. Las cifras cambian de uno a otro, y el programa de áreas se arma sobre una sola.
- Programe por edades, no por metros. Sala cuna, gateo, caminadores y los grupos de 2 a 5 años tienen áreas, baños y ubicación distintos. Los menores de dos años van en el nivel de acceso.
- Ponga el exterior en el anteproyecto. Si el lote no da para área recreativa propia, identifique desde el principio el parque a menos de 500 m y cómo se llega a él.
- En el parque infantil, pida la ficha de cada juego. La altura de caída crítica la da el fabricante, y de ella sale el espesor de la superficie. Exija la prueba de desaceleración al recibir la obra.
- Presupueste el mantenimiento: la arena se repone, el caucho se revisa y las películas de seguridad de los vidrios se cambian.
- Si el jardín puede servir al barrio, diséñelo para eso. Una ludoteca o un comedor con acceso controlado se usan por fuera de la jornada; en Los Álamos, las planchas los prevén para presentaciones a las familias, brigadas de salud o bazares.
Y si usted es madre, padre o acudiente y está visitando un jardín, mire cinco cosas que se ven sin planos: si los lavamanos están a la altura de los niños, si los baños están cerca de los salones, si las rejas y barandas se pueden escalar, si los salones tienen luz y aire naturales, y qué hay en el piso debajo de los juegos.
Para lo que viene después de los cinco años, el método está en cómo se diseña un colegio en Colombia. Si el jardín es público y sale por concurso o licitación, conviene leer cómo funcionan por dentro los concursos públicos y qué revisar en los pliegos de un equipamiento público. Y en cualquier caso, el programa de áreas se cierra en el anteproyecto, no después.
Lo que este artículo no afirma
- No se leyeron la NTC 6691, la NTC 5600 ni la NTC 5176, que son de ICONTEC y no están publicadas en fuente oficial gratuita, ni las normas europeas EN 1176 y EN 1177. Lo que se dice de ellas sale de quien las cita: el manual del ICBF y la especificación del IDRD.
- No se leyó el Manual Técnico V2 del ICBF ni su Guía Operativa de los CDI, vigentes desde diciembre de 2025. Las cifras del ICBF son de la versión 6 del manual operativo, de enero de 2020, y pueden haber cambiado.
- No se verificó si la Guía 51 del MEN, la GIPI del ICBF y la especificación del IDRD siguen vigentes en su versión leída, ni si tienen versiones posteriores. La del IDRD rige los contratos de ese instituto, no todo parque del país.
- No se revisaron los estándares propios de las secretarías de educación o de integración social de Bogotá, Cali u otras ciudades, que pueden exigir algo distinto.
- De Los Álamos no se afirma ni la entidad que convocó el concurso ni su resultado: no constan en la ficha ni en las planchas. Tampoco que la propuesta cumpla los documentos citados aquí; no se hizo esa revisión.
- No se afirma que el enfoque de Reggio Emilia mejore resultados de aprendizaje. Se cita como lo que es: una idea influyente sobre el papel del espacio.
Si su entidad, su colegio, su caja de compensación o su proyecto de vivienda está por encargar un jardín infantil, un centro de desarrollo infantil o un parque, empiece por una conversación sobre qué documento lo gobierna y qué programa necesita. Puede agendar una primera llamada de quince minutos, sin costo.
Fuentes
- Ley 1804 de 2016, Política de Estado para el Desarrollo Integral de la Primera Infancia de Cero a Siempre · Secretaría General del Senado de la República · 2 de agosto de 2016
- Guía 51. Orientaciones para el cumplimiento de las condiciones de calidad en la modalidad institucional de educación inicial · Ministerio de Educación Nacional
- Manual operativo de la modalidad institucional para la atención a la primera infancia, versión 6 · Instituto Colombiano de Bienestar Familiar · 31 de enero de 2020
- Resolución 7990 de 2025: adopta el Manual Técnico de la Modalidad Institucional V2 y la Guía Operativa de los CDI V2 · Instituto Colombiano de Bienestar Familiar · 24 de diciembre de 2025
- Guía de implementación de proyectos de infraestructuras de atención a la primera infancia (GIPI), versión 2 · Instituto Colombiano de Bienestar Familiar · 7 de septiembre de 2018
- Superficies de juego seguras V2: especificación para pisos de parques infantiles · Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), Bogotá
- NTC 4595:2025, Planeamiento y diseño para instalaciones y ambientes escolares, edición 5.0 · ICONTEC, publicada por el Ministerio de Educación Nacional · 19 de noviembre de 2025
- Strong-Wilson y Ellis, «Children and Place: Reggio Emilia’s Environment as Third Teacher», Theory Into Practice 46(1) · ERIC, Institute of Education Sciences
- Emerson y Linder, «A Review of Research of the Reggio Inspired Approach: An Integrative Re-Framing», Early Years · ERIC, Institute of Education Sciences
Tenemos que sacar un proyecto público adelante.
Colegios, centros culturales, sedes administrativas y espacio público. Es donde está la mayor parte de nuestra obra y nuestros cuatro reconocimientos en concurso, tres de ellos públicos nacionales.
La primera llamada no cuesta nada y dura 15 minutos. Sale de ella sabiendo si podemos ayudarle y qué implica.