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El programa arquitectónico: de lo que usted necesita a los metros cuadrados

Tres alcobas, un estudio, una cocina abierta y «un espacio para los perros» no son todavía un encargo. Cómo se convierte una lista de deseos en un programa con áreas, relaciones, prioridades y presupuesto, qué pregunta el arquitecto, y por qué la suma de los cuartos nunca da el área de la casa.

Gustavo Mejía Martínez11 min de lectura

Lápiz y escalímetro sobre un plano técnico impreso con cotas y líneas de medida, visto de cerca.
Lápiz y escalímetro sobre un plano técnico impreso con cotas y líneas de medida, visto de cerca.Sven Mieke · Unsplash · Licencia Unsplash

Casi todo el que llega a diseñar su casa trae una lista: tres alcobas, cada una con baño; cocina abierta; un estudio; una terraza para recibir; parqueadero para dos carros. Es un buen comienzo. Pero una lista no dice cuánto mide la casa, qué tiene que quedar junto a qué, qué pasa si la plata no alcanza, ni qué se puede dejar para después.

Eso lo dice el programa arquitectónico: el documento que traduce cómo quiere vivir usted en espacios con nombre, área, relaciones y prioridad. Es corto —unas pocas páginas— y es lo más barato de todo el proyecto. También es donde se decide buena parte de lo que va a costar la obra.

Dónde queda el programa en el proceso

La referencia colombiana del oficio, la norma de honorarios de 1989 que hoy ya no obliga pero sigue siendo el vocabulario de la profesión, lo pone justo antes del dibujo:

El arquitecto estudiará un programa, que aprobado por la entidad contratante, le autoriza a elaborar el anteproyecto.
Decreto 2090 de 1989, numeral 1.1.2

Dos palabras de esa frase importan: el programa se estudia y se aprueba. No es la lista que usted trae, sino lo que sale de trabajarla con el arquitecto, y usted la firma antes de que se dibuje una sola planta. El mismo numeral pide que el anteproyecto se haga con base en las necesidades del cliente, las normas vigentes y «el monto de la inversión probable de la obra, estimada de común acuerdo». Necesidades, norma y plata: los tres ingredientes del programa.

Las preguntas que hace el arquitecto

Un buen programa sale de preguntas sobre la vida diaria, no sobre cuartos. Estas son las que hacemos, y conviene llegar con ellas pensadas:

  1. ¿Quiénes viven en la casa hoy, y quiénes dentro de diez años? Hijos que crecen y se van, un padre que llega, un hijo que vuelve. La casa dura más que la situación de hoy.
  2. ¿Cómo es un día normal, y cómo es un domingo? A qué hora se levanta cada uno, dónde se come de verdad, quién cocina y para cuántos.
  3. ¿Alguien trabaja en la casa? Un estudio para leer no es lo mismo que una oficina donde entran clientes: la segunda quiere estar cerca de la puerta y lejos de las alcobas.
  4. ¿Cuántas veces al año hay visitas que se quedan a dormir? De esa respuesta depende si la alcoba de huéspedes es una alcoba o un estudio con sofá cama.
  5. ¿Qué hay que guardar? Bicicletas, herramientas, maletas, mercado al por mayor, archivo. Lo que no tiene sitio termina en una alcoba.
  6. ¿Hay mascotas, plantas, vehículos? Cuántos carros y de qué tamaño, motos, dónde se baña al perro.
  7. ¿Quién ayuda en la casa, y se queda a dormir? Cambia los servicios y los recorridos.
  8. ¿Qué no le gusta de la casa donde vive ahora? Suele ser la respuesta más útil de todas.
  9. ¿Cuánto quiere invertir, y en qué plazo? Sin esta, el programa es una carta al Niño Dios.
  10. ¿Piensa crecer después? Un segundo piso, una alcoba más, una piscina. Lo que se prevé desde el principio cuesta mucho menos que lo que se improvisa.

Lo que contiene un programa

Con las respuestas, el programa se ordena en cinco partes. Ninguna sobra:

  • Los espacios, agrupados por zonas: social (sala, comedor, terraza), privada (alcobas, baños, estudio) y de servicios (cocina, ropas, depósito, parqueadero, cuarto técnico).
  • El área de cada espacio, en metros cuadrados útiles —lo que queda entre muros—, con su razón: cuántas personas, qué muebles, qué actividad.
  • Las relaciones: qué tiene que quedar junto a qué, qué conviene separar y qué tiene que verse desde dónde.
  • Las prioridades: qué es imprescindible, qué es deseable y qué puede esperar a una segunda etapa.
  • Las condiciones: el presupuesto, el plazo, lo que exige la norma del lote y lo que pide el clima del lugar —en Cali y Jamundí, ante todo, sombra y aire que cruce—.

Las relaciones pesan más que las áreas

Dos casas con las mismas áreas pueden funcionar de forma opuesta. Lo que las distingue es qué toca a qué. Por eso el programa incluye una tabla de relaciones, que en un ejemplo típico se ve así:

EspacioRelación directaCerca, sin tocarseSeparado
CocinaComedor, ropas, entrada de mercadoTerrazaAlcobas
SalaAcceso, terrazaComedorAlcobas, ropas
Alcoba principalSu baño y su vestierLas otras alcobasZona social, parqueadero
Estudio con clientesAccesoBaño socialZona privada
RopasCocina, patio de secadoDepósitoSala, terraza
Ejemplo ilustrativo. Cada familia llena esta tabla de forma distinta, y ahí está precisamente su valor.

Esta tabla es la que el arquitecto convierte después en un diagrama de manchas —zonas y recorridos, sin muros todavía—, y de ahí sale la primera planta. Si la tabla está mal, la planta sale mal aunque cada cuarto tenga el tamaño correcto.

Un ejemplo con números

Una familia de cuatro en Jamundí: dos adultos, dos hijos en el colegio, uno de los adultos trabaja desde la casa. Este es su programa en metros cuadrados útiles. Las cifras son un ejemplo para mostrar el método, no una recomendación ni una norma.

ZonaEspaciom² útiles
SocialSala18
SocialComedor12
ServiciosCocina10
PrivadaAlcoba principal14
PrivadaBaño principal y vestier9
PrivadaDos alcobas de los hijos (11 m² cada una)22
PrivadaBaño de los hijos4
PrivadaEstudio9
ServiciosRopas5
ServiciosBaño social3
ServiciosDepósito3
Suma de los espacios109
Áreas ilustrativas, redondeadas. No hay en ellas ningún mínimo legal.

Aquí está el error más común de todos: creer que la casa mide 109 m². No los mide, porque falta lo que no tiene nombre de cuarto:

ConceptoCómo se estima en el ejemplom²
Suma de los espaciosTabla anterior109
CirculacionesVestíbulo, pasillos y, si la hay, la escalera: cerca de 20 % de lo anterior22
Muros y estructuraEl espesor de los muros también ocupa piso: cerca de 10 % de lo anterior13
Área construida de la casa144
Aparte: terraza cubiertaSe pide igual, pero se cuenta por separado15
Aparte: parqueadero de dos carrosIncluye el espacio para maniobrar30
Los porcentajes son un criterio del estudio para un primer cálculo, no una norma ni un promedio publicado. Una casa de un piso con pasillos largos puede pasar de 25 % en circulaciones; una muy compacta puede bajar de 15 %. El área real sale del anteproyecto.

Entre la lista y la casa hay 35 m² más, un tercio de lo que se pidió, sin agregar un solo cuarto. Y eso sin contar terraza ni parqueadero, que también se construyen y se pagan, aunque no siempre cuenten igual para la norma. Si el presupuesto se calculó con 109, está corto desde antes de empezar.

El programa contra el presupuesto

Con el área construida estimada ya se puede hacer la primera cuenta honesta: metros cuadrados por un costo por metro cuadrado del tipo de obra que usted quiere. No damos aquí ese valor porque cambia con la ciudad, el sistema constructivo, los acabados y la fecha; las referencias públicas, con su fecha de corte, están en cuánto cuesta construir por m² en Colombia. Y al resultado hay que sumarle lo que no es obra: diseño, licencia, estudios técnicos. Están en las doce partidas que se olvidan al presupuestar.

Si la cuenta no cierra —y la primera vez casi nunca cierra—, hay tres palancas, y solo tres:

  • Menos área. Se revisa cada espacio contra su uso real. Casi siempre aparecen metros que se pidieron por costumbre.
  • Por etapas. Lo marcado como «puede esperar» se deja previsto y se construye después. Funciona solo si la primera etapa ya deja listo el crecimiento.
  • Otra especificación. Acabados, sistema constructivo, carpinterías. Es la palanca más fácil de mover y la que más se nota al vivir.

Lo que no funciona es la cuarta opción que todos intentan: mantener el programa, mantener los acabados y esperar que la obra salga más barata. Por qué no sale lo explica por qué la obra se sale del presupuesto.

Crecer después, sin romper lo hecho

Mucha gente construye por etapas, y está bien. Pero el crecimiento se diseña en el programa, no cuando llega la plata. Tres preguntas que hay que resolver desde el principio:

  • ¿Hacia dónde crece? Hacia el lado, si el lote y la norma lo permiten, o hacia arriba.
  • ¿Lo soporta? Si va a crecer hacia arriba, la estructura y la cimentación se diseñan para ese segundo piso desde la primera etapa. Lo que pasa cuando no se hizo así está en ampliar un segundo piso.
  • ¿Por dónde se llega? La escalera futura, el pasillo futuro y las redes futuras se dejan con su espacio reservado. Si no, para crecer hay que demoler.

Si la casa debe ser de uno o de dos pisos es una decisión que sale en buena parte de aquí, del área contra el tamaño del lote y de lo que permite la norma. No se decide por gusto antes de tener el programa.

Los errores que más se repiten

  • Sumar cuartos y olvidar la circulación y los muros. Es el error del ejemplo: un tercio de casa que no aparece en la lista.
  • Olvidar los servicios. Ropas, depósito, basuras, el tanque y la bomba de agua, los contadores, el cuarto técnico de la piscina si la hay, el espacio para que el carro maniobre. No lucen, pero ocupan metros, y si no se programan terminan donde estorban.
  • Sobredimensionar. La sala formal que no se usa, la alcoba de huéspedes para dos noches al año, el baño por alcoba cuando dos alcobas pueden compartir. Cada metro cuadrado se construye, se amuebla, se limpia y se mantiene para siempre.
  • Copiar el programa de otra casa. La casa del cuñado o la de la revista se hicieron para otra familia, otro lote y otro clima.
  • Un programa sin presupuesto. Se diseña una casa que no se puede construir, y se paga dos veces el anteproyecto.
  • Cambiarlo a mitad del anteproyecto. Ver el punto siguiente.

Por qué conviene cerrarlo antes de dibujar

Cambiar el programa cuando ya hay planos sale caro, y la norma de honorarios lo dice sin rodeos. Una modificación que cambie «substancialmente el programa de áreas y necesidades» se considera un trabajo nuevo, y se cobra otra vez el valor del anteproyecto (Decreto 2090 de 1989, numeral 1.2.3.2). La misma norma aclara la otra cara: si el anteproyecto no cumplió lo que pidió el propietario, eso no es cambio de programa.

Es decir, el programa firmado protege a los dos lados: a usted, porque fija lo que el diseño tiene que cumplir; al arquitecto, porque distingue un error suyo de un cambio de opinión. Y cuando no hay certeza sobre el lote o sobre el programa, la misma norma prevé un paso anterior, el esquema básico, para aclararlos antes de entrar al anteproyecto.

Lo que no le podemos decir aquí

  • Áreas mínimas por espacio. Para una casa que no es vivienda de interés social no encontramos una norma nacional que fije cuánto debe medir una alcoba o una cocina y que hayamos podido leer y citar. Donde existan exigencias locales, las pone la norma de cada municipio, y se revisan con el lote en la mano. Las áreas de este artículo son un ejemplo.
  • Cuánto debe ocupar la circulación. No hay cifra oficial. El 20 % y el 10 % del ejemplo son un criterio nuestro para un primer cálculo.
  • Cuánto cuesta su casa. Depende de su programa, de su lote y de la fecha. Por eso enlazamos a las referencias fechadas en lugar de inventar una cifra.

Qué traer a la primera reunión

  • Su lista, tal como esté. Desordenada sirve.
  • Lo que le gusta y lo que no de donde vive ahora, con fotos si puede.
  • Una idea honesta del presupuesto total y del plazo.
  • Los datos del lote: dirección, certificado de tradición y, si lo tiene, el concepto de norma. Si es en Cali o en Jamundí, lo que pide cada uno está en el POT de Cali y su licencia y en construir en Jamundí.
  • Lo que espera hacer en cinco o diez años.

El programa es la parte del diseño donde usted más decide y donde cambiar de opinión todavía no cuesta nada. Si está empezando y quiere ordenar el suyo antes de dibujar, empiece por una primera llamada de quince minutos, sin costo.

Fuentes

  1. Decreto 2090 de 1989, honorarios para trabajos de arquitectura · Departamento Administrativo de la Función Pública · 13 de septiembre de 1989
  2. Sentencia del 28 de agosto de 2020: el Decreto 2090 no es criterio obligatorio · Consejo de Estado, Sección Primera · 28 de agosto de 2020

Quiero un diseño personalizado y no sé por dónde empezar.

Se empieza por cómo quiere vivir o trabajar, no por un plano. Ordenamos el programa, el presupuesto y los tiempos, y eso se convierte en algo que se puede mirar y corregir —volumetría, plantas, imágenes— antes de comprometerse con nada.